sábado, 28 de septiembre de 2013
Capítulo 28: Nuevos planes
[“Entré al comedor y vi que Sophie se disponía a lanzarle un ataque a Uko, y este iba a protegerse.
-¡Parad!
[…] Detengo la pelea mágica lanzando una bola de absorción al punto de colisión entre los dos ataques, y esta los absorbe.
[…]
-¡Ya vale los dos! –digo enfadada. –Sophie sal de aquí. –la chica gruñe entre dientes y sale del comedor. –Y voy a hablar seriamente contigo. –digo refiriéndome a Uko.
“-Catrin]
Narra Sophie.
Los rayos de sol que traspasaban las ventanas me ciegan los ojos. He estado en vela no sé cuánto tiempo, pero las lágrimas que derramaba ayer han desaparecido, ahora soy diferente. He asumido los hechos y eso me ha hecho más fuerte. Soy la segunda en bajar y desayuno con Deidre, mientras charlamos. Los chicos bajan y miro con otros ojos a Uko. Deidre y Crold salen del comedor para preguntarle a Catrin sobre lo ue haríamos hoy y aprovecho para soltarle algunas cosas al traidor. Empiezo la discusión levantándome haciendo ruido y le suelto lo primero que se me viene a la cabeza. Discutimos hasta que Catrin detiene la pelea con magia y me ordena que salga de allí. Mi ira no ha desaparecido aún y decido descargarla en mi pirámide de preparación. Acabo con todas las bestias que se ponen delante de mis ojos hasta que Catrin me sava de allí y me ordena que vaya al comedor con los demás. No veo a Uko y relajo mis músculos tensos. Me siento con mi amiga e hijo de Catrin y comienza la charla. El bando de Morrigan nos pisa los talones (literalmente) y tenemos que adelantarnos y vigilar nuestros pasos. Habla de que estaremos unos días en la Tierra para repostar y practicar.
-Pero ¿no sería mejor que continuásemos con nuestra misión? –la interrumpo.
-La chica tiene razón. –le dice Ogmios a Catrin. Miro a la mesa por unos instantes y digo:
-El objetivo de ellos ahora es hacer que Uko sea invencible contra nosotros. Yo creo que deberíamos de ir avanzando y fortaleciéndonos a la vez.
-Tu opinión es buena, pero nos pondríamos en peligro más aún. No descarto lo de avanzar, pero opino que deberíamos de entrenar en vuestra tierra. –Nos dice nuestra maestra a los 3. Mis amigos y yo compartimos unas miradas de aceptación a las propuestas y asentimos a Catrin y Ogmios.
Y llega el tema tabú del día: Uko y su traición.
Catrin les cuenta a Crold y Deidre que Uko ha cambiado de bando y que no debemos confiar en él bajo ninguna circunstancia y razón. Oír eso es como si alguien me clavase un puñal en el corazón o en la espalda, o el mismísimo ex camarada quien lo hace. Antes de que acabe el debate, decido contarles a los demás lo que sucedió ayer en el restaurante derrumbado. Termino de contarles mi relato y Deidre y Crold me abrazan. Les sonrío, aunque en mi mente, quiero olvidar lo sucedido ayer. Los dos magos me agradecen por contarlo y me preguntan si hice algún movimiento en falso. Les digo que no, exceptuando lo que hice para salir y entrar de Bradford. Catrin nos manda que volvamos a nuestro dormitorio para recoger nuestras pertenencias y así hacemos.
Una duda me paraliza un momento:” ¿Y si los malvados consiguen llegar a uno de los portales entre Éire y la Tierra? Eso sería catastrófico. Destrozarían nuestro mundo y si fuéramos a impedirlo sería inútil, ya que destruirían este mundo.” Recojo mis cosas, como así hacen Deidre y Crold y bajamos al jardín de entrenamiento, donde esta Ogmios sacando las armas del armario y Catrin colocando nuestras pirámides en forma de triángulo sobre la mesa. Ogmios se nos acerca con nuestras armas y las clava en el césped.
-Quedaos con la imagen de vuestro objeto y con la magia de vuestro elemento cread una réplica de esta. –nos dice el viejo amigo de Catrin. Obedecemos y la primera vez nos salen algo defectuosas. Lo intentamos varias veces y cuando por fin sale idéntica a la original, Ogmios nos pide que la usemos: atacamos con un arma de nuestro propio elemento, utilizándolo. Supongo que esa es una de las ventajas que tenemos ahora. Ogmios nos da unos cuantos consejos y nos acercamos a Catrin. Nos pide que sujetemos con cuidado la pirámide de nuestro elemento y coloca una piedra preciosa de color verde parecido al del césped. Una esmeralda. Pronuncia un conjuro y una especie de agujero sale de la piedra.
-Lanzaos. –nos ordena. Deidre y yo compartimos unas miradas de duda y me separo de mi pirámide.
Me subo a la mesa con la ayuda de una silla y me lanzo al agujero: una corriente de aire me aspira.
Caigo de pie al suelo y mis camaradas aparecen segundos después de mí. El lugar en el que estamos me es familiar, ya que estamos en el comedor de mi casa. Me acerco hacia una de las ventanas y observo la calle. Tiene pinta de haber niebla.
Narra Uko.
Tras recoger mis cosas, salí de allí con discreción, mientras los demás estaban en el comedor. Me dirigía hacia el lugar de anoche, intentando no pensar en mis ex compañeros y lo que podrían haber visto ayer. Llego al restaurante derrumbado y no veo a nadie. Me siento en una de las mesas a esperar, cuando pasados unos minutos aparece Thask.
-Vaya, que pronto que estés aquí ¿ya te han echado?
-Algo así. –susurro. -¿Cómo sabias que estaba aquí?
-Te tenemos vigilado gracias al collar. –responde. Pongo mi mano sobre en colgante. –Ni aunque te lo quitases estarías libre de nosotros. Tienes la estrella también. –dice, señalando mi mano derecha.
Deja caer algo al suelo y sale humo, formando un circulo en el propio suelo.
-Baja.
Trago saliva y me acerco al círculo. Hay un agujero en el suelo y unas escaleras que descienden.
-¡Que bajes! –me repite el caballero, cansado de esperar. Empiezo a bajar, con un único pensamiento en mente: “¿A dónde me llevan?”
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