martes, 10 de septiembre de 2013
Capítulo 26: Un chantaje al traidor
[“-¡Estaba a esto de acabar con ellos! –dice su aliado algo enfadado.
-Caaalmate –le dice la mujer pasando cerca de él y deslizando su mano por la espalda del hombre. –las cosas son más sencillas ahora: en vez de que nosotros tengamos que malgastar nuestras fuerzas con unos críos taaan especiales, dejaremos que uno de ellos lo haga por todos nosotros.” –Narrador Externo […]
“-¿Y Uko? ¿No había venido a buscaros?
-Sí, hace poco he hablado con él y le he dicho lo mismo que a ti. Solo me ha dicho que iría a asegurarse de que no habría más enemigos cerca del lugar dónde habíamos estado.” –Sophie]
Narra Sophie.
Me agaché cerca de alguna ventana con el cristal roto para escuchar mejor lo que decían:
Anónimo 1: ¡¿Quiénes sois vosotros?! ¡¿Qué queréis de mí?!
“Uko… Mierda, tengo que hacer algo antes de que…” pero mi pensamiento se detuvo porque sabía que era muy arriesgado, y por la voz que escuché de la respuesta:
Anónimo 2: Soy Ambar, no sé si te acordarás de mí, y este es mi secuaz. Queremos proponerte algo benigno para ambos: si te unes a nosotros, podremos encontrar a tu tio y devolverle la vida.
Uko: ¿Y mis compañeros, eh? ¿Cómo voy a fiarme de vosotros, si sé que les haréis lo mismo que habéis hecho anteriormente?
Ambar: Puedes estar seguro de que no les tocaremos ningún pelo si nos obedeces. ¿Qué me dices?
El silencio duró durante unos minutos hasta que la traidora siguió con su “discursillo”.
Ambar: Tus amigos no confían mucho en ti ¿no? Ya que no tuviste un pasado muy social ¿eh?
Mi curiosidad ardía y quería ver lo que iba a suceder, asique me asomé un poquito y pude ver que Uko le contestaba de malas maneras a Ambar, y esta le cogía fuertemente del hombro.
Ambar: Te soltaré si aceptas el trato, o sino morirás dentro de nada por el veneno que te he inyectado en tu organismo, y además de quemar parte de Bradford con tus compañeros incluidos y el bosque. ¿Qué dices ahora?
Veo que Uko se sienta en una de las mesas, cabizbajo y con las manos en la frente. Dice algo que no llego a oírlo y se queda callado. Al cabo de unos minutos, le oigo decir, con una voz muy débil, que parece que se iba a quedar ahogado por el veneno:
-Está bien, soy vuestro.
“¡Mierda, mierda, mierda!” susurro para mis adentros, apunto de llorar. Congelo las lágrimas que descendían por mis mejillas y las destrozo, tirando los restos al suelo. Corro todo lo que puedo para llegar antes que el imbécil de Uko, y durante el recorrido no quiero pensar en nada más, solamente en una buena razón que excuse mi tardanza.
Al llegar, la primera persona con la que me encuentro es Crold, que me saluda y dice:
-Cuánto tardabais, pero ¿y Uko, no volvía contigo?
Al oir eso, noté una doble puñalada en el corazón: me recordaba a la discusión de esta tarde y el duro suceso de hace poco.
-No lo he encontrado. Estoy agotada, asique me iré a dormir sin cenar. –le digo caminando hacia las escaleras. Me giro hacia él y le pregunto:
-¿Cómo está Deidre? Por como la vi antes, no parecía estar muy bien ni muy malherida.
-Mi madre y Ogmios están curándola. Cuando la han visto, sus caras expresaban que tardaría en recuperarse de las cicatrices posteriores a sus heridas.
Le dije que se recuperasen ambos y le deseé buenas noches para todos. Subí a nuestro dormitorio y me quité los zapatos con desgana y sin cambiarme la ropa, me arropé con la sabana. Volví a llorar en silencio mientras algunos recuerdos con Deidre y Uko mareaban a mi cabeza. Por suerte, me quedé dormida antes de que alguno de mis compañeros entrase, aunque ya era demasiado tarde: el dolor ya había atravesado mi débil corazón.
Narra Uko.
“Soy vuestro” eran las dos peores palabras que había dicho en mi vida. Ambar rio malvadamente y me quitó el veneno como había “prometido”. No dije nada más y salí de allí como si el mismísimo diablo me hubiese dejado sin alma.
-¡Eh! ¡No tan deprisa! –me grita el secuaz de Ambar y me lanza algo. Lo cojo, ignorándole y veo que se trata de una cadena con un frasquito oscuro y alargado.-Abrelo y será de tu firma de que eres uno de los nuestros. Y asi hago, sin gana ni queja alguna y vi que el sello del trisquel que tenía tatuado desaparecía como la sangre que se derrama de una herida. Del frasquito sale un hilillo de humo negro y forma una estrella de 5 estrellas que se adhiere a mi piel con el dolor de como si estuviesen haciéndome un tatuaje.
-Ya puedes marcharte. –me ordena la traidora de la mujer blanca. Lo único que hago es lanzarle una mirada llena de odio hacia ella y todo su bando, y me alejo de allí-Me odio a mí mismo, al mundo entero y a la gente de este extraño mundo. Mi cabeza no deja de repetir la misma pregunta “¿Por qué has hecho esto, imbécil?”
Llego a la casa de Ogmios y veo que la luz de la cocina encendida. Me acerco y saludo muy cansado a Ogmios y Catrin, y también por los demás. Deidre estaba muy enferma como para cenar y necesitaba reposo; Sophie estaba agotada, según Crold y este último había cenado un poco de carne y también se había marchado a dormir. Yo hago lo mismo que los demás, ya que cenar con las personas que me habían ayudado a formarme un poco como mago no ayudaría mucho.
Me pongo el pijama y en vez de dormirme, me pongo a estudiar el día de hoy, porque sé que no podría dormitar aunque hubiese luchado igual que mis amigos, o compañeros. No dejo de culparme, mis amigos han luchado contra bestias terribles, y yo…yo solo me he dejado engatusar por gente engañadora.
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KABVODBVODVBWIOVBODBVOVBDOBV Por el Angel!! y como va a reaccionar Sophie cuando vea a Uko!? ay dios que se ha aliado con el enemigo D= (tambien me da pena porque el pobre ha sido obligado) la que se va a liar... O__________________O
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