[“-¡Deidre! ¡Deidre! – dije nervioso, temiendo por su vida. No quería perderla, era la única persona que me había tratado y querido tal y como yo era o aunque fuese un lobo, jabalí, u otro animal…
-Por favor, no...
Un silencio ahogador permaneció allí por unos minutos hasta que percibí unos golpecitos en la barra. Era un señor que vestía una clase de armadura cristalina.
-Parece que la quieres mucho, a esa muchachita ¿eh? -dijo burlonamente.
Eso fue como una puñalada para mi corazón. Ignoré mirarle a la cara y le pregunté que si se llamaba Thask. Él asintió y me dijo que si quería salvar a “mi querida doncella” debía de luchar contra él en un duelo de caballeros. “- Crold]
Narrador Externo.
Los dos jóvenes del fuego y tierra marcharon del restaurante destrozado por uno de los súbditos del Capitán Silver a la casa de su anfitrión para contarle a Catrin lo sucedido allí.
-¿Cuánto tiempo te vas a quedar ahí tumbado, Thask? –preguntó una voz femenina desde la puerta de la cocina. El caballero se levantó y dijo:
-¿Por qué les habéis dejado ganar?
-Ha habido cambios de planes. –le responde la mujer de piel, pelo y vestido blanco con una sonrisa
malvada.
-¡Estaba a esto de acabar con ellos! –dice su aliado algo enfadado.
-Caaalmate –le dice la mujer pasando cerca de él y deslizando su mano por la espalda del hombre. –las cosas son más sencillas ahora: en vez de que nosotros tengamos que malgastar nuestras fuerzas con unos críos taaan especiales, dejaremos que uno de ellos lo haga por todos nosotros.
-Vale, pero ¿y si –le corta su secuaz
-¡Eh! ¡Aquí solo hablarás cuando a mí me concierna y te convenga, así que a callar! –le grita la mujer con un tono autoritario. –Además, te recuerdo que aunque seas uno de los más fuertes caballeros de Silver, ahora estás y estarás bajo mis órdenes hasta que él lo diga.
-Mis disculpas, Srta. Ambar. –le dice el caballero de cristal, arrodillándose frente ella.
-Bien, no perdamos más tiempo. Como decía antes, uno de los jóvenes elementales podría acabar con los tres restantes, y ya lo tengo fichado, -dice la malvada de Ambar con una sonrisa pícara. –Bueno, nuestro plan será…
Mientras tanto, en la casa de Ogmios
Narra Catrin.
Ya estaba oscureciendo y mi hijo y la humana no habían aparecido, asique le había pedido a Uko que fuese a buscarlos por la parte del bosque más cercana a Bradford.
En estos momentos, estaba curándole la herida de la rodilla a Sophie, Tardaría cómo mucho una semana en cicatrizar, y al decírselo, noté que estaba algo desanimada.
-¿Qué te pasa? No tienes muy buena cara.
-El dolor de la herida, que es insoportable ¿y los demás?
-Vendrán dentro de poco.
-Ah. –responde mirando hacia la ventana que mostraba el cielo azulado de la noche. Parecía que esperaba que alguno de sus amigos se hubiese quedado con ella, pero no había sido así, Deidre y Crold se habían ido a dar un paseo pensando en que Uko estaría con Sophie, pero parecía que habían discutido. Esa era mi impresión.
-.¿Habéis discutido?
-¿Eh? ¿Quién?
-Tú y Uko. –respondo con duda. Podría estar equivocada.
-Sí, sí. Por una estupidez. –dice, sin darle importancia.
-Lo mejor será que lo arregléis lo más pronto posible, sino os distanciareis y habrá un momento en el que ya no podréis hacer nada…
La joven rubia volvió a asentir y volvió a ver la noche tras el cristal. Pareció ver algo extraño y se levantó con rápidez.
-Creo que voy a ir con los demás. –dice, corriendo con cuidado hacia la planta baja.
-¡Sophie! ¡No te vayas, espera a que vengan! –le ordeno con intención de que no le pasase nada malo, pero fue tarde: ya salía de casa, con un candelabro de luz nocturna y una túnica.
-A estos jóvenes de ahora no se les puede decir nada, nunca sabrás lo que piensan y harán.
Narra Sophie.
No sé si era un sexto sentido que tenía o esa especie de estrella parpadeante que había visto, pero tenía un mal presentimiento. Mientras salía con mucho cuidado para que nadie sospechase quien era tras la capucha de la túnica, rezaba para que a Crold, Uko, y Deidre no les hubiese pasado nada durante el resto del duro día que habíamos tenido. Pude llegar hasta la calle cercana a la muralla que rodeaba la ciudad y vi que estaba bien vigilada con 2 guardias merodeando las calles cercanas a la enorme puerta y un vigilante patrullando en la torre que había sobre la muralla, e imagino que también habría uno al otro lado de la puerta. No tenía mucho tiempo y quería actuar deprisa: alcé al aire un cesto con agua que vi y lo acerqué a los guardias, que estos lo siguieron hasta que lo coqué con una colmena ¿de lagartijas con alas? Por un momento dudé de mi vista, pero al ver que estos “insectos” atacaban sin cesar a los guardias, aproveché para salir de allí y esconderme detrás de unos arbustos. Después de alejarme de allí, me encontré con Crold llevando a mi mejor amiga sobre sus espaldas.
-¡Chicos! –Dije al acercarme a ellos.-¿Qué os ha pasado?
-Es una larga historia, pero tengo que llevar a Deidre a casa de Ogmios para que la curen lo antes posible. –me responde Crold con prisa.
-¿Y Uko? ¿No había venido a buscaros?
-Sí, hace poco he hablado con él y le he dicho lo mismo que a ti. Solo me ha dicho que iría a asegurarse de que no habría más enemigos cerca del lugar dónde habíamos estado.
-Ah vale, no os entretengo más. Voy a buscar a Uko y volveremos lo más pronto posible. –le digo, mientras cojo rumbo hacia un edificio casi destruido que había cerca.
Me pareció ver unas siluetas de unas personas y una poca luz que emanaba de aquel lugar. Escuché unas voces y me pareció que la de Uko estaba entre ellas.
Pero… ¿Qué hacía Uko allí?

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