lunes, 2 de septiembre de 2013
Capítulo 24: Un duelo entre caballeros
[“Todo iba bien hasta que escuché una explosión y que varios objetos se rompían al chocar con el suelo. Salí del aseo inmediatamente y lo que mis ojos vieron era inexplicable: todo (o la mayoría) de los objetos de cristal estaban hechos añicos.
-¡Señor Benor! ¡Crold! –grité, esperando alguna respuesta de ellos, pero no sucedió. […] Me encontré al señor Benor tumbado con algunas manchas de sangre y pequeños trozos de sangre incrustados en su espalda y pecho. […]
-¿Y Crold? –le grité, levantándome del suelo y volviendo a mi posición de guardía.
-No está aquí. “-Deidre]
Narra Crold.
Salí a dar un paseo cerca del bosque entre Provency y Bradford, cuando un caballo de ¿cristal? se interpuso en mi camino de regreso hacia el restaurante del señor Benor. Sus ojos de carbón negro expresaban odio y ganas de pelear. El caballo bufó y relinchó, corriendo hacia mí y traté de esquivar su golpe. Frenó en seco y levantó algo de polvo del suelo. Se giró hacia mí y lo intentó de nuevo. Me desvié de la trayectoria de su ataque y este volvió a girarse hacia mí. Mágicamente, le salieron unos grandes picos de cristal afilado en sus dos patas delanteras y uno en su frente. Volvió a correr, e intenté esquivarlo saltando por encima de él, estúpidamente, ya que fue en vano: el caballo levantó su cabeza e incrustó la punta de su cuerno en mi tripa y me tiró por los aires. Aterricé en el suelo de espaldas y eso me dolió aún más, pero había tenido una idea en mente. Me levanté y esta vez era yo el que atacaba. Corrí hacia mi enemigo con todas mis fuerzas, sacando las zarpas de mis patas delanteras y esperando el momento oportuno para atacarle duramente. Llegué hasta el caballo y clavé mis uñas en los conos de sus patas. Lo tenía en el bote. Este se dispuso a darme una cornada directa, pero la esquivé velozmente. Intentaba retroceder, pero se lo impedí, Levanté la cabeza y escupí todo el fuego que tenía acumulado en mi interior gracias al cuarzo transparente, ya descompuesto en los entrenamientos. Sus ojos de carbón quedaron hechos cenizas y derretí parte de su cabeza. El caballo de cristal se quejó y relinchaba con todas sus fuerzas hasta que por fin cayó al suelo, derrotado.
Relajé mi cuerpo hasta que escuché un grito femenino que salía del restaurante. Noté un gélido escalofrío por todo mi cuerpo y me apresuré como una centella a mi destino.
Se notaba un ambiente oscuro y solitario desde la entrada y aquel escalofrío volvió cuando vi que a una chica de pelo negro, tumbada en el suelo boca abajo, con trocitos de cristal calvados en sus manos, brazos y piernas.
-¡Deidre! – grité corriendo hacia ella. Intenté reanimarla lamiendo con cuidado una de sus mejillas y luego una de sus manos. Al fin pareció reaccionar débilmente. Levantó su cabeza y su mirada débil de sus ojos se posó sobre los míos.
-Tienes que salvarte, Thask es mu-muy fuerte… -dijo débilmente.
-¡Deidre! ¡Deidre! – dije nervioso, temiendo por su vida. No quería perderla, era la única persona que me había tratado y querido tal y como yo era o aunque fuese un lobo, jabalí, u otro animal…
-Por favor, no...
Un silencio ahogador permaneció allí por unos minutos hasta que percibí unos golpecitos en la barra. Era un señor que vestía una clase de armadura cristalina.
-Parece que la quieres mucho, a esa muchachita ¿eh? -dijo burlonamente.
Eso fue como una puñalada para mi corazón. Ignoré mirarle a la cara y le pregunté que si se llamaba Thask. Él asintió y me dijo que si quería salvar a “mi querida doncella” debía de luchar contra él en un duelo de caballeros. No me quedó otro remedio que aceptarlo y combatir. Sabía que tendría las de perder, ya que era un lobo y difícil me resultaría luchar sin ninguna arma. Solamente tenía el fuego de mi interior pero sería un arma inofensiva para mi enemigo.
El caballero Thask desfundó su espada y se puso en guardia, esperando a que yo le atacase, pero no me inmuté y me quedé estudiándole con la vista durante unos minutos.
-Vaya, vaya ¿No tienes muchas ganas de empezar, no?
No le respondí y corrí hacia él con la intención de saltar hacia su cara y quemarla, ya que era la única parte de su cuerpo que estaba desprotegida. Salté y empecé a escupirle fuego cuando este se protegió su enorme espada de cristal, mientras retrocedía unos pasos atrás dejando la misma distancia que había entre nosotros antes. Jadeé y vi que el caballero corría hacia mí con su espada señalándome. Tenía que alejar a Deidre de allí para que no acabasen con ella por un fallo mío, pero tenía que distraer al enemigo para poder realizar la acción anterior. Cogí aire por la boca y escupí bolas de fuego explosivas al suelo. Explotaron y levantaron el humo suficiente para esconder a mi amiga en un lugar seguro y cercano, el baño. La llevé allí y había restos de cristales, traté de fundirlos pero tardaría demasiado, así que me giré y volví a lanzar algunas bolas de humo, que hacían efecto mientras me tragaba los cristales más pequeños para desintegrarlos en mi estómago ardiente y apartaba los más grandes a un lado. Metí con sumo cuidado a Deidre en el aseo arrastrándola y tirando poco a poco de ella por la parte de la espalda de su camiseta, hasta que la acurruqué en la esquina frente a la puerta. ”Tranquila, te salvaré” le susurré y volví al combate.
El caballero Thask estaba apoyado en la pared cercana al aseo, y al verme dijo:
-Cuanto tardabas, pensaba que habíais escapado como unos cobardes.
Mi paciencia y calma ya sobrepasaban mis límites y deseaba que la ira no me descontrolase, Para ello, acumulé todo mi odio y rabia hacia el enemigo en mi interior.
El caballero me atacó con dagas de cristal afilado y retrocedí esquivándolas. A continuación, corrí hacia él como tal cual perro rabioso y le tiré al suelo, arañándole parte de su armadura y dejando que por fin mi ira estallase: todo mi pelaje ardía de fuego, de un fuego tan abrasador que llegaba a derretir la armadura del caballero de Cristal y su dueño no dejaba de gritar de dolor. No quise llegar a matarlo, pero si a que sufriese el mismo daño que habían sufrido mis amigos. Finalmente, pareció quedar inconsciente.
Me alejé de él y volví al lugar donde había dejado a mi amiga, que no parecía haber sufrido ningún otro nuevo daño. Hice un agujero en la ventana del aseo, derritiendo su cristal y llevando a Deidre sobre mis lomos, salimos de aquel lugar destrozado por uno de los innumerables aliados de Morrigan.
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DEIDREEEEEEEEEEE :(((((((((((((( pobrecilla D= ojala este bien y Crold tiene que matar a Thask!! podria volver a atacarles!!!!! le odio =.=
ResponderEliminartenia MUCHAS ganas de que subieras nuevo cap *_* y por fin hoy..................AAAAAAAAH! gracias jajajaj sigo con ganas de mas! espero el siguiente *_*