domingo, 3 de febrero de 2013

Cápitulo 5: El otro lado del baul


["Ellas me ocultaban algo, igual que yo a ellas, pero sabía que al final tendríamos que conocerlos" -Catrin]

Narra Catrin.

Un fuerte ruido hizo que me despertase asustada. Provenía del cuarto de Sophie, que estaba frente al mio. Corri al cuarto y abrí la puerta fuertemente. Frente mis ojos se encontraban Sophie y algo que la agarraba fuertemente. Ella gemía del esfuerzo e intentaba soltarse de esa asquerosa mano que estrujaba su muñeca. Cogí una de las muñecas que tenía más cerca, y a continuación, la convertí en un Senban Shuriken.


                                                       -Seban Shiuriken (arma ninja)


Lo arrojé de forma horizontal y el Senban consiguió partir la horripilante mano. Sophie retiró rápidamente su mano afectada y tapó las pequeñas hemorragias de sangre de las heridas con su otra mano.

-¿Có-cómo has hecho eso? –me preguntó extrañada. Mientras, un largo brazo se estiraba hacia sus piernas.

-¡Cuidado! –grité.

Sophie se giró rápidamente y vio que un brazo se disponía a atraparla de nuevo. Intentó apartar su pie, pero fue imposible. La mano cogió su talón y la arrastró tan velozmente que no me dio tiempo a impedirlo. Di un agitado suspiro y me metí dentro del baúl, donde anteriormente había usado para llegar aquí.

A lo lejos del profundo hoyo podía divisar a Sophie y al monstruo. Sophie intentaba soltarse de las garras del monstruo, pero este le agarraba más fuerte aún por la garganta. Escuché un encantamiento, y antes de que la bestia acabara de pronunciarlo, añadí las palabras necesarias para poder ir al mismo sitio que ellos. Continuamos descendiendo por el oscuro túnel hasta que traspasamos un aro morado. Noté cómo una ráfaga de viento nos sacaba fuertemente del pozo y me transformé en un águila. Divisé el lugar dónde nos encontrábamos, era un lugar solitario, la vegetación estaba seca y no parecía haber ningún tipo de ser vivo allí en ese momento. Me posé sobre una de las ramas de un árbol y me quedé mirando fijamente al monstruo. Lo reconocí de inmediato, era uno de los trolls con los que había luchado esta mañana. El troll tumbó a la joven boca abajo y le ató las manos.

-No te muevas, no te haré daño.

Sophie bufó y vi que su espalda se estaba enfriando. El troll iba a tocarla, cuando me lancé a atacarle.

Despegué mis alas, clavé mis garras en la espalda del enemigo y empecé a darle picotazos en la nuca. Sophie se levantó y me miró por unos segundos a los ojos.

-¡Catrin!

El troll me cogió desprevenida y, con sus alargados brazos, me cogió de las alas. Me separó de su espalda y me tiró al suelo. Intenté ponerme en pie, pero con las alas rotas me era imposible. El monstruo se giró hacia Sophie y le escuché decir:

-Debes de ser uno de los cuatro…

-¿Quién eres? -preguntó ella, con un tono de miedo.

-Soy un troll, uno de los siervos del capitán Silver, servidor de la señora Morrigan, dueña del inframundo y de los muertos. Me han encomendado la misión de atrapar a los cuatro chavales descendientes de los Tuatha De Dánann, y por lo que parece ya tengo a uno en el bote.

Aproveché esa distracción para convertirme en una serpiente. Me deslicé hacia uno de sus pies y me enrollé fuertemente en él.

-Asi que es eso, entonces ya entiendo por qué al dormir se me iluminaba todas las noches.

El troll intentó acercarse a Sophie pero no pudo. Sacó una mini-daga y se la lanzó a la joven, que esta, intentó protegerse cogiéndola con las manos. Aunque pareciera increíble, la daga fue detenida por las manos de Sophie, que se habían movido rápidamente por la velocidad del viento. Vi que se quedó atónita durante unos segundos, manteniendo la vista hacia la daga. Decidió devolvérsela, cuando el troll había lanzado otra. Fue tan rápido, que casi no pude ver lo que pasó, pero supongo que la daga de la joven iría el doble de rápido que la del monstruo y la despejaría.

-¡Aaargg! –gritó el troll, tapándose la herida del costado. Me separé de su pierna y este cayó al suelo.

Volví a mi aspecto de humano, bueno, en este caso, a mi aspecto de ninfa.



-No te asustes, soy yo, Catrin. –le dije a Sophie, que al verme de este aspecto se quedó atónita de nuevo. –Es hora de que volvamos a casa. –dije acercándome a la joven y cogiéndola de la mano.

-¡Yo no me voy de aquí hasta que me cuentes la verdad de todo esto! –refunfuñó Sophie como una niña pequeña.

-Te lo contaré en el sitio y momento adecuado. Tenemos que marcharnos de aquí lo antes posible, podrían venir más enemigos de los Fómore…

-¿Fómore?

-Volvamos a casa. –fue mi última respuesta. Conjuré un conjuro y nos tele transportamos al cuarto de  Sophie. –Será mejor que duermas, debes de estar agotada tras este suceso. No te preocupes, mañana sabrás lo que tengas que saber. –le dije marchándome de su cuarto.


[¿Por qué Catrin se comporta de esta manera tan solitaria? ¿Serán capaces Sophie y Deirdre aceptar su pasado y futuro? Eso tendréis que averiguarlo en el próximo cápitulo ;)...]

1 comentario:

  1. Hola , te importaria pasarte por mi blog ? http://losviajespornaralon.blogspot.com.es/?m=1 muchisimas gracias , un beso.

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