lunes, 6 de mayo de 2013

Cápitulo 17: Inicio a los entrenamientos


 

[“-Os hospedareis una semana en mi casa, como los clientes que erais según mi asistenta, que veníais a por unas armas que me habíais encargado. Pues bien, entrenareis con estas armas. –Ogmios”]

 

Narra Catrin.

Sophie, Dreidre, Uko y Crold se habían marchado ya a dormir, después de que la asistenta de mi viejo amigo nos hubiera enseñado la casa y que cenáramos. Era el doble, casi el triple de grande que la mía, y algunas cosas estaban cambiadas, como el orden de las habitaciones o el lugar de algunos muebles, desde la última vez que vine. Ese detalle me cogió por sorpresa, aunque el que sorprendió a los jóvenes no. Que tuvieran que entrenar con unas armas y mantener en secreto una misión muy importante les ilusionó y preocupó un poco, en cambio, yo ya lo sabía y me lo esperaba. Desde los años de mi infancia me habían entrenado para aumentar mis poderes en caso de otra guerra, como a Ogmios y a Gráinne. Y de no ser por eso, ahora no estaríamos aquí vivos y los nuevos y novatos “héroes” ya habrían caído en manos de la Reina de la Muerte, Morrigan. En estos momentos, estaba sentada en una de las sillas del comedor con Ogmios delante de mí, tomándonos una taza de té bradforense. Apoyé mi mano a la taza y me quemé la palma de la mano. Junté mi otra mano con la mano afectada y pude aliviar el dolor, eliminando el calor restante de la quemadura usando el conjuro de “Helignt corp”, “Cuerpo Helado”.

-Pareces preocupada. –Dice Ogmios, dando un largo sorbo a su taza de té.

-Lo estoy un poco. –respondo, cogiendo la taza de su asa. –He de admitir que al escuchar el relato que les contaste a los humanos, se me vinieron los recuerdos de la batalla de Mag Tured en la que luchamos y se me puso la piel de gallina.

Ogmios se rió y dijo: -Estarás mintiendo ¿no? Porque la Catrin que yo conocía no era así. Tú eras fuerte y valiente y no se dejaba llevar por algo tan simple.

-Si…Tienes razón. Supongo que será uno de los efectos de cuidar a tus hijos y preocuparte por ellos. –A continuación, Ogmios me preguntó que si era por mi hijo Crold y le respondí que no, no era solamente por él, sino también por los humanos y por Grainné. Desde que vinieron los jóvenes, no dejo de preguntarme cómo será el día en el que nieta y abuela se encuentren…

-No te preocupes por eso, aún queda mucho para que llegue ese día. Además, antes de eso, los jóvenes humanos y el lobo ya habrán superado retos importantes.

Asentí moviendo mi cabeza y dije. –Sí, pero… Tengo una pregunta desde hace unos días, sobre el conjuro de la transformación de Crold, y creí que era buena idea consultártelo. ¿Hay alguna solución?

-Sí y no. –Ogmios terminó de tomarse su taza de té y continuó diciendo –En el centro de Éire se esconde uno de los 5 ejemplares del “Libro MIgnic”. Por lo poco que sé sobre ese libro, es que tiene todos los conjuros y sus soluciones para deshacerlos, y que se renueva cada vez que aparece un nuevo hechizo y su posible solución.

-Entonces eso quiere decir que tendré que ir a buscarlo para deshacer la transformación de mi hijo, pero no puedo dejar a los jóvenes solos…

-Solo puedo decirte que lo mejor es que esperes a que transcurra el tiempo y ya verás el momento adecuado.

 

                                                           ************

Narra Sophie.

Aun estaba arropada con las sabanas aunque ya hubiera salido el sol. Hacía como media hora que me había despertado y vi que las camas de mis amigos ya estaban deshechas. Tenía pereza de levantarme y empezar con los entrenamientos, pero quedarme despierta en la cama hizo que meditase algunas cosas con respecto a la charla que nos dio el amigo de Catrin ayer. “¿Por qué mi abuela no quería verme, si desde los 4 años no la veo?” o “¿Tan arriesgadas estarán nuestras vidas cuando comenzase la guerra contra los nuevos Fomóre?” eran algunas de las preguntas que me rondaban por la cabeza. “La verdad es que podía habérselo preguntado ayer a Ogmios y a Catrin”.

Vi que la puerta se abrió y me giré hacia la pared, haciendo que aun dormía. Por la silueta de la sombra que pude ver, era la asistenta de Ogmios, que estaba haciendo las camas. Me levanté y disimulé un bostezo. Finalmente fui a la cocina a desayunar.

Después de haber desayunado y vestido adecuadamente con ropajes de Bradford, Dreidre, Crold, Uko y yo estábamos en el mismo patio donde habíamos estado el día anterior. Ogmios estaba delante de nosotros, y en la mesa que estaba detrás de él estaban nuestras armas correspondientes junto a 4 pequeñas pirámides de color verde, rojo, azul y gris plateado. Ogmios nos explicó lo que teníamos que hacer con las pirámides y cómo teníamos que manejar las armas. Su asistenta dibujó en el suelo con una tiza blanca cuatro grandes cuadrados y situó la pirámide correspondiente de cada uno en frente de nosotros,
apoyándolas en el suelo por una de sus cuatro caras laterales, dejando la base hacia nosotros. Según Ogmios, para comenzar solo teníamos que relajar nuestro cuerpo y cerrar los ojos para que el poder de las pirámides funcionase. Cerré los ojos, cogí aire lentamente y fui relajando poquito a poquito mi cuerpo. Lo siguiente fueron unas milésimas de segundo, pero sentí que algo me absorbía, un aire muy potente… Un aire que hizo que casi me ahogase por su ausencia. Abrí muy grande la boca e inspiré todo el aire que pude, hasta expulsarlo por la nariz. Apoyé mi mano derecha en el suelo y noté algo húmedo y rocoso. Me levanté y estudié el entorno con mi vista. Estaba en la parte más alta de una montaña enorme, y parecía estar sobre las nubes, en el cielo. Vi un pequeño reflejo de luz cercano a mí y me acerqué. Eran el arco y las flechas. Fue tocarlo y notar un terremoto bajo mis pies. Cogí el arco e intenté mantenerme en equilibro. El terremoto cesó y vi unas siluetas marrones a lo lejos. Eran unas águilas inmensas, con unas alas llenas de plumas enormes y con unas garras gigantescas. Cogí una de las flechas y la puse junto al arco, tensando su cuerda. Apunté hacia una de las águilas y la lancé. La flecha salió disparada, envuelta de un manto de círculos de aire. El disparo dio a un águila y esta se echó hacia atrás, pero volvió a retomar su camino hacia su objetivo, yo. Esto se estaba poniendo complicado, e incluso dudaba de mi misma en estos instantes… Pero no debía fallar, mis poderes debían de aumentar si o si.

2 comentarios:

  1. Bueno jeje pues he podido sacar algo de tiempo... Como siempre me encanta este capítulo, como casi todoos así que sigue así:)tq avisamee pliiis

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  2. Buen capitulo =D no se si te lo habre dicho pero admiro tu forma de escribir y contar la historia hace que te metas en ella ^^ tengo ganas de leer el siguiente!!!!!!!!!!!!!!! AAAAAAAAAAAAAAHH me has dejado intrigada con lo del libro en el centro de Éire...O.o i wanna read more! :D

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