[“-Os hospedareis una semana en mi casa, como los
clientes que erais según mi asistenta, que veníais a por unas armas que me
habíais encargado. Pues bien, entrenareis con estas armas. –Ogmios”]
Narra Catrin.
Sophie, Dreidre, Uko y Crold se habían marchado ya a
dormir, después de que la asistenta de mi viejo amigo nos hubiera enseñado la
casa y que cenáramos. Era el doble, casi el triple de grande que la mía, y
algunas cosas estaban cambiadas, como el orden de las habitaciones o el lugar
de algunos muebles, desde la última vez que vine. Ese detalle me cogió por
sorpresa, aunque el que sorprendió a los jóvenes no. Que tuvieran que entrenar
con unas armas y mantener en secreto una misión muy importante les ilusionó y
preocupó un poco, en cambio, yo ya lo sabía y me lo esperaba. Desde los años de
mi infancia me habían entrenado para aumentar mis poderes en caso de otra
guerra, como a Ogmios y a Gráinne. Y de no ser por eso, ahora no estaríamos
aquí vivos y los nuevos y novatos “héroes” ya habrían caído en manos de la
Reina de la Muerte, Morrigan. En estos momentos, estaba sentada en una de las
sillas del comedor con Ogmios delante de mí, tomándonos una taza de té
bradforense. Apoyé mi mano a la taza y me quemé la palma de la mano. Junté mi
otra mano con la mano afectada y pude aliviar el dolor, eliminando el calor
restante de la quemadura usando el conjuro de “Helignt corp”, “Cuerpo Helado”.
-Pareces preocupada. –Dice Ogmios, dando un largo sorbo a
su taza de té.
-Lo estoy un poco. –respondo, cogiendo la taza de su asa.
–He de admitir que al escuchar el relato que les contaste a los humanos, se me
vinieron los recuerdos de la batalla de Mag Tured en la que luchamos y se me
puso la piel de gallina.
Ogmios se rió y dijo: -Estarás mintiendo ¿no? Porque la
Catrin que yo conocía no era así. Tú eras fuerte y valiente y no se dejaba
llevar por algo tan simple.
-Si…Tienes razón. Supongo que será uno de los efectos de
cuidar a tus hijos y preocuparte por ellos. –A continuación, Ogmios me preguntó
que si era por mi hijo Crold y le respondí que no, no era solamente por él,
sino también por los humanos y por Grainné. Desde que vinieron los jóvenes, no
dejo de preguntarme cómo será el día en el que nieta y abuela se encuentren…
-No te preocupes por eso, aún queda mucho para que llegue
ese día. Además, antes de eso, los jóvenes humanos y el lobo ya habrán superado
retos importantes.
Asentí moviendo mi cabeza y dije. –Sí, pero… Tengo una
pregunta desde hace unos días, sobre el conjuro de la transformación de Crold,
y creí que era buena idea consultártelo. ¿Hay alguna solución?
-Sí y no. –Ogmios terminó de tomarse su taza de té y
continuó diciendo –En el centro de Éire se esconde uno de los 5 ejemplares del
“Libro MIgnic”. Por lo poco que sé
sobre ese libro, es que tiene todos los conjuros y sus soluciones para
deshacerlos, y que se renueva cada vez que aparece un nuevo hechizo y su
posible solución.
-Entonces eso quiere decir que tendré que ir a buscarlo
para deshacer la transformación de mi hijo, pero no puedo dejar a los jóvenes
solos…
-Solo puedo decirte que lo mejor es que esperes a que
transcurra el tiempo y ya verás el momento adecuado.
************
Narra Sophie.
Aun estaba arropada con las sabanas aunque ya hubiera
salido el sol. Hacía como media hora que me había despertado y vi que las camas
de mis amigos ya estaban deshechas. Tenía pereza de levantarme y empezar con
los entrenamientos, pero quedarme despierta en la cama hizo que meditase
algunas cosas con respecto a la charla que nos dio el amigo de Catrin ayer.
“¿Por qué mi abuela no quería verme, si desde los 4 años no la veo?” o “¿Tan
arriesgadas estarán nuestras vidas cuando comenzase la guerra contra los nuevos
Fomóre?” eran algunas de las preguntas que me rondaban por la cabeza. “La
verdad es que podía habérselo preguntado ayer a Ogmios y a Catrin”.
Vi que la puerta se abrió y me giré hacia la pared,
haciendo que aun dormía. Por la silueta de la sombra que pude ver, era la
asistenta de Ogmios, que estaba haciendo las camas. Me levanté y disimulé un
bostezo. Finalmente fui a la cocina a desayunar.
Después de haber desayunado y vestido adecuadamente con
ropajes de Bradford, Dreidre, Crold, Uko y yo estábamos en el mismo patio donde
habíamos estado el día anterior. Ogmios estaba delante de nosotros, y en la
mesa que estaba detrás de él estaban nuestras armas correspondientes junto a 4
pequeñas pirámides de color verde, rojo, azul y gris plateado. Ogmios nos
explicó lo que teníamos que hacer con las pirámides y cómo teníamos que manejar
las armas. Su asistenta dibujó en el suelo con una tiza blanca cuatro grandes
cuadrados y situó la pirámide correspondiente de cada uno en frente de
nosotros,
apoyándolas en el suelo por una de sus cuatro caras laterales, dejando
la base hacia nosotros. Según Ogmios, para comenzar solo teníamos que relajar
nuestro cuerpo y cerrar los ojos para que el poder de las pirámides funcionase.
Cerré los ojos, cogí aire lentamente y fui relajando poquito a poquito mi
cuerpo. Lo siguiente fueron unas milésimas de segundo, pero sentí que algo me
absorbía, un aire muy potente… Un aire que hizo que casi me ahogase por su
ausencia. Abrí muy grande la boca e inspiré todo el aire que pude, hasta
expulsarlo por la nariz. Apoyé mi mano derecha en el suelo y noté algo húmedo y
rocoso. Me levanté y estudié el entorno con mi vista. Estaba en la parte más
alta de una montaña enorme, y parecía estar sobre las nubes, en el cielo. Vi un
pequeño reflejo de luz cercano a mí y me acerqué. Eran el arco y las flechas.
Fue tocarlo y notar un terremoto bajo mis pies. Cogí el arco e intenté
mantenerme en equilibro. El terremoto cesó y vi unas siluetas marrones a lo
lejos. Eran unas águilas inmensas, con unas alas llenas de plumas enormes y con
unas garras gigantescas. Cogí una de las flechas y la puse junto al arco,
tensando su cuerda. Apunté hacia una de las águilas y la lancé. La flecha salió
disparada, envuelta de un manto de círculos de aire. El disparo dio a un águila
y esta se echó hacia atrás, pero volvió a retomar su camino hacia su objetivo,
yo. Esto se estaba poniendo complicado, e incluso dudaba de mi misma en estos
instantes… Pero no debía fallar, mis poderes debían de aumentar si o si.
Bueno jeje pues he podido sacar algo de tiempo... Como siempre me encanta este capítulo, como casi todoos así que sigue así:)tq avisamee pliiis
ResponderEliminarBuen capitulo =D no se si te lo habre dicho pero admiro tu forma de escribir y contar la historia hace que te metas en ella ^^ tengo ganas de leer el siguiente!!!!!!!!!!!!!!! AAAAAAAAAAAAAAHH me has dejado intrigada con lo del libro en el centro de Éire...O.o i wanna read more! :D
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